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¿QUÉ ES SOS FAIM?

SOS Faim es una ONG belga de desarrollo, activa en la lucha contra el hambre y la pobreza en África y América Latina. Para lograrlo, la asociación apoya la agricultura familiar, impulsada por la convicción de que los pequeños agricultores tienen la capacidad de alimentar al mundo. Para SOS Faim, la agricultura familiar es un modelo que permite a las comunidades agrícolas y a las poblaciones en general alcanzar la seguridad y la soberanía alimentaria, permitiendo así un mundo sin hambre.

¿QUÉ HACE SOS FAIM?

El objetivo general es luchar contra el hambre y la pobreza mediante el apoyo a la agricultura familiar, basándose en dos ejes principales: el fortalecimiento de las capacidades de las comunidades agrícolas de África y América Latina, proporcionándoles asistencia técnica, organizativa y financiera para que ellas mismas puedan mejorar su situación alimentaria, económica y social de forma sostenible y, en última instancia, ser autónomas. Sensibilizar y movilizar a los ciudadanos belgas y europeos para influir, junto con sus socios del Sur, en las políticas que inciden en el hambre y la pobreza en el mundo. Otro enfoque de la SSF es el de la asociación, ya que la ASBL trabaja en colaboración con socios locales como organizaciones de agricultores, asociaciones de producción agrícola o instituciones de microfinanciación.

Y MÁS CONCRETAMENTE?

En cuanto a la agricultura familiar, en los países donde opera, SOS Faim lucha contra la pobreza y la inseguridad alimentaria en las zonas rurales.
A nivel de acompañamiento, SOS Faim apoya a la artesanía. Desde 2017, SOS Faim también apoya (en consorcio con AZIMUT) a la Asociación Profesional de Sistemas Financieros Descentralizados (AP/SFD). La misión de esta última es promover y defender el sector de la microfinanciación en Níger. El papel de SOS Faim es reforzar la asociación y sus miembros a diferentes niveles: gestión, control interno, desarrollo de capacidades, sistemas de información y gestión, etc. La ONG trabaja con las organizaciones de agricultores y sus federaciones, así como con las ONG de desarrollo local y las instituciones financieras rurales para mejorar los servicios que ofrecen a las explotaciones familiares.

¿DÓNDE ACTÚA EL APIL?

Bolivia, Burkina Faso, Congo (República Democrática), Etiopía, Ecuador, Malí, Níger, Perú, Senegal.

¿CUÁL ES LA SITUACIÓN EN ESTOS PAÍSES?

En Bolivia, el país está considerado como uno de los más pobres de Sudamérica, ya que la pobreza se concentra en las zonas rurales y afecta sobre todo a las mujeres. En Burkina Faso, la agricultura familiar emplea al 90% de la población, pero paradójicamente sólo aporta un tercio del PIB del país. La causa principal de esta pobreza es el bajo rendimiento de la actividad agrícola. El clima tampoco es favorable para los agricultores, ya que la larga temporada de sequía les obliga a quedarse sin trabajo, lo que provoca la migración temporal de personas a las ciudades o a los países costeros en busca de trabajos ocasionales. El Congo (República Democrática del Congo) está considerado como uno de los países más pobres del mundo y con mayor desigualdad de género, a pesar de la presencia de recursos naturales como bosques, gas natural y petróleo. Etiopía es el segundo país más poblado de África. La gran mayoría de la población vive en zonas rurales y con menos de 1,25 dólares al día. Los problemas de desnutrición son recurrentes. En Ecuador, las zonas rurales se han beneficiado mucho menos de los avances logrados en el país, que ha experimentado un importante crecimiento en la última década. El 43% de la población sufre de pobreza, que afecta principalmente a las mujeres y a los indígenas. Malí se enfrenta a una crisis política, económica, alimentaria y de conflictos. La población maliense es una de las más vulnerables y pobres del mundo. Por ello, la seguridad alimentaria es una prioridad en Malí. Además, la pluviometría del país, muy inferior a la prevista, ha provocado una crisis alimentaria y desigualdades. En Níger, la agricultura es un elemento esencial del crecimiento económico, ya que el 40% del PIB nigerino lo generan la agricultura, la ganadería, la pesca y la silvicultura. A pesar de la importancia de estas actividades, Níger sufre una inseguridad alimentaria crónica debido a las recurrentes crisis naturales y humanitarias. La agricultura es esencialmente de secano y, por tanto, está sujeta a los riesgos climáticos. En Perú, el país es muy desigual, ya que las ciudades van mejor pero las zonas rurales siguen especialmente afectadas por la pobreza y la inseguridad alimentaria. Los jóvenes de la calle están expuestos a todo tipo de violencia y riesgos, como la trata de personas, la prostitución y el consumo de drogas. Los jóvenes abandonan el campo para huir de la violencia y acaban solos en las plazas públicas de Lima, por ejemplo, sin familias ni recursos que les ayuden. En Senegal, el 72% de la población vive de la agricultura y la gran mayoría de esta población trabaja en pequeñas explotaciones familiares. Estas explotaciones reciben muy poco apoyo del Estado para el desarrollo de sus actividades agrícolas. Algunas regiones sufren una inseguridad alimentaria crónica y no pueden producir lo suficiente para garantizar su autonomía alimentaria. Las mujeres son las más afectadas por la pobreza debido a la gran desigualdad entre hombres y mujeres y a la baja tasa de alfabetización de las mujeres adultas (19%) en comparación con los hombres (51%).

 

Site web : https://www.sosfaim.be/

Siège : Bélgica

Pays d'action : Bolivia, Burkina Faso, Congo (República Democrática), Etiopía, Ecuador, Malí, Níger, Perú, Senegal.

Actions : Lucha contra la pobreza y la inseguridad alimentaria en las zonas rurales